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Nuevos jóvenes para nuestro “Año San Agustín”

 
 
 

El pasado mes de septiembre han llegado a la “Ciudad de los Muchachos” cuatro nuevos jóvenes dispuestos a hacer un año de experiencia con nosotros (es el que llamamos el “Año San Agustín”) al servicio de los más pobres y a la escucha de la voluntad de Dios sobre ellos.

Se trata de Louis-Marie Leménager (20 años, francés), Willy Mauser (18 años, alemán), Gabriel Braendle (21 años, suizo) y Fabian Caluori (23 años suizo). Una vez más Dios ha visto el sufrimiento de su pueblo y ha oído sus gemidos (cf. Ex. 3,7). Nuestro Padre Celestial ha visto el sufrimiento de tantos pobres de la Cordillera Andina, gimiendo no solo por sus necesidades materiales sino por la falta de misioneros, de jóvenes generosos dispuestos a dejarlo todo para partir con ellos, los más necesitados, el pan de la Palabra. Así como en otro tiempo Dios envió a Moisés, “salvado de las aguas”, del mismo modo nos ha enviado hoy a estos jóvenes, salvados de las aguas del mundo que siempre amenazan de ahogar en el corazón del hombre su deseo de Dios y la llama de la vocación divina.

Como siempre, durante las primeras semanas, estos jóvenes tienen la posibilidad de hacer una experiencia con distintos grupos de niños y distintos apostolados, para que podamos conocer mejor sus aptitudes, capacidades… hasta asignarles algunos apostolados más fijos, relacionados con los dos principales trabajos que tenemos aquí: la educación de los niños y la evangelización en los pueblos de la Cordillera. Hablamos de “trabajos” y no de “misión”, recordando, como una vez comentaron a Santa Teresa de Calcuta, la grandeza de su misión, o sea del trabajo con los leprosos, los moribundos, los más abandonados… y la Madre contestó: “¡Pero ésta no es mi misión! Mi misión es la de amar a Jesús y llevar a otras personas a él para que le amen. Mi trabajo es el de ayudar a los leprosos, los moribundos…”.   También para nuestros jóvenes, no hay que confundir la misión (amar a Jesús y llevar a nuestros pobres a Él para que le amen) con los distintos trabajos que podemos realizar. Por esto los jóvenes que vienen para hacer una experiencia con nosotros, están llamados a vivir también intensos momentos de oración (Misa y Adoración Eucarística diarias, rezo del Santo Rosario, Lectio Divina, tiempos de oración personal, Ejercicios Espirituales Ignacianos en nuestra comunidad contemplativa  “Nuestra Señora del Silencio”…). Nadie da lo que no tiene, y tenemos que llenarnos de Jesús y de su amor para darlo a los demás.

Durante el “Año San Agustín” los jóvenes reciben también una adecuada formación, centrada sobre todo en el carisma del Movimiento, a través del estudio de los principales documentos escritos por nuestro Fundador, el Padre Giovanni Salerno msp, a lo largo de los años.

Nos daría una gran alegría el saber que estos nuevos hermanos pueden contar con el apoyo de vuestras oraciones. “La mies es mucha, y los obreros pocos. Orad al dueño de la mies, para que mande obreros a su mies”. Que Dios os bendiga.

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