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Una hermosa experiencia misionera.

 
 
 

Durante este mes de julio, llegará a Cusco un grupo de jóvenes estadunidenses de Búfalo (NY), entre los 15 y 20 años, que han expresado el deseo de conocer más de cerca la realidad misionera, con miras a tener horizontes más  amplios en el discernimiento de su vocación. Son todos chicos y chicas de fe y de vida espiritual (la mayoría de ellos pertenecen al Movimiento Homeschool) que han constituido lo que llaman Proyect Matthew 25,40, llamado así por el texto de la correspondiente cita bíblica:

“Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más pequeños, por mí mismo lo hicieron” (Mt. 25,40)

Es el tercer año que este proyecto se pone en práctica; obviamente lo chicos son diferentes cada año. Los chicos harán su experiencia en la “Ciudad de los Muchachos” de Andahuaylillas, mientras que las chicas la harán en el Hogar de nuestras Hermanas.

Como acercamiento próximo ha habido unas sesiones de teología de la misión en Búfalo, de modo que tengan una preparación espiritual e intelectual apta a que comprendan nuestro trabajo. De esta preparación próxima se ha encargado el Padre Giuseppe Cardamone msp (italiano).Es en parte patrocinado por un bienhechor nuestro que quiere que los jóvenes se acerquen a la misión, y en parte autofinanciado por los mismos jóvenes que se empeñan en diferentes actividades durante el año para sacar el dinero para viajar. Los responsables de la organización del grupo son los Sres. O’Brien, Jean & Patrick, que han estado preparando el viaje con encuentros mensuales de oración, en los cuales también se ha explicado a los jóvenes algo sustancial sobre el trabajo del Movimiento.

Una vez en Perú el plan es tríplice:

A) que conozcan nuestro trabajo muy de cerca como ejemplo de trabajo misionero.

B) que conozcan las dolorosas condiciones de vida de muchos hermanos nuestros, participando a algunas misiones en la alta cordillera.

C) que conozcan un poco de la belleza de la cultura peruana y andina en Cuzco, que no deja de ser instructiva de un punto de vista religioso.

El fin de toda la experiencia para estos chicos es respirar el aire misionero para poder plantearse con mayor seriedad un compromiso generoso con los pobres, que puede ser la entrega de un año de su vida para servicio y discernimiento vocacional, o, si Dios lo quiere, la entrega total de su  vida en una vocación religiosa.

Vale la pena construir puentes entre el mundo desarrollado y los países pobres por el bien de ambos. Los que viven en países ricos se encuentran siempre más esclavos de sus comodidades y bienestar, de modo que este contacto con la pobreza enriquecida por Cristo puede resultar una verdadera ocasión de conversión.

ProjectMatthewSisters

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